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Secretos de Kioto: los jardines zen del templo Tofuku-ji

La palabra Tofuku-ji le sonará a cualquier visitante de Kioto: es una estación de enlace muy utilizada, a una sola parada de la estación central de la ciudad y que une trenes locales con las líneas que se dirigen hacia el sur, precisamente las que llevan a lugares tan turísticos como Fushimi-Inari, Uji o Nara. En mi tercer viaje, analicé el nombre Tofuku-ji (東福寺): significa templo Tofuku, templo de la fortuna del este, y me propuse ir a verlo, movido por la curiosidad de conocer un templo cuya estación se visita casi a diario cuando estás en Kioto. En la guía de viaje solo mencionaban el Tofuku-ji de pasada, destacando eso sí sus jardines.

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Después de unos diez minutos paseando por unas tranquilas calles residenciales, llegué a la impresionante puerta de entrada del Tofuku-ji: la Sammon data del 1425 y es la puerta zen más antigua que se conserva en Japón. Todo el recinto se construyó en el siglo XIII, aunque debido a varios incendios, la mayoría de edificios son reconstrucciones del siglo XV. El Tofuku-ji nació como réplica de los mejores templos de Nara, pero hoy en día destaca por dos cosas: el follaje que lo envuelve, muy popular en otoño con los tonos rojizos de los arces pero también espectacular en primavera, y los cinco jardines zen dispuestos en diferentes espacios del templo.

El follaje se puede contemplar desde una galería aérea que atraviesa los árboles. Un paisaje que deja sin aliento: solo parece existir ese bosque y los tejados del templo. Como decía, es uno de los puntos preferidos por los habitantes de Kioto para contemplar el momiji en noviembre, pero en plena primavera los cambiantes tonos de verde de la vegetación también ofrecen un buen espectáculo.

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Después, es momento de descubrir los sorprendentes jardines zen que atesora el Tofuku-ji. No son tan populares como el famoso jardín seco del Ryoan-ji (龍安寺), al noroeste de Kioto, pero al igual que este pertenecen al estilo karesansui, jardines secos, y os sorprenderán por los distintos juegos de piedras, arena y musgo. Son muy apreciados por los japoneses.

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En uno de los laterales del recinto encontraréis otro jardín zen, este más amplio, integrándose con el propio bosque que rodea el lugar. Aquí hay unos bancos perfectos para relajarse y reponer fuerzas antes de dar un último paseo por los jardines que llevan hasta la salida. Aunque desde la cercana estación de Tofuku-ji es fácil llegar al santuario Fushimi-Inari o incluso a Nara, es preferible dedicar el resto del día a otro tipo de actividades, para que el recuerdo de los jardines del Tofuku-ji termine de asentarse en la mente.

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Más información sobre el templo, plano e indicaciones de acceso en su web oficial.

Acerca de Alex Pler

No nací en Barcelona ni en Tokyo, aunque me hubiera gustado. Librero de Haiku, lector voraz y autor de la novela El mar llegaba hasta aquí y del libro La noche nos alumbrará (con 196 historias cortas donde tú eres el protagonista). Mi web personal: www.alexpler.com.
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